Fin de año en la Roma Imperial

Nos encontramos a las puertas de un nuevo año, y con ello, tradicionalmente lo celebramos en su vigília, rodeados de família y/o amigos con sofisticadas cenas, abundante bebida, uvas, música, alegría (y a veces desenfreno). Todo para despedir el año que se acaba y sobretodo para dar la bienvenida al año que se inicia, a menudo con muchos, buenos y habituales propósitos.

Aprovechando estas fechas señaladas, he considerado oportuno revisar como celebraban el nuevo año los romanos por lo que, antes de todo, cabe plantearse las siguientes preguntas.

¿Cuando empezaba el año en la Antigua Roma?
A diferencia de hoy y aunque parezca extraño, inicialmente y durante el periodo republicano, el año romano se iniciaba el mes de marzo, concretamente el 21 de marzo.
Ese era el día en que en Roma, el senado nombraba el cargo de cónsul (el cargo más importante de la República Romana). Momento en que los consules entrantes iniciaban su tarea que duraba un año.

Senado Romano

No obstante, hoy en día celebramos el nuevo año el 1 de enero, fruto de una casualidad bélica. En concreto, es así porque Segeda –un pueblo celtibérico (hoy Mara, cerca de la actual Calatayud)- en el año 153 aC, trató de sacudirse del sometimiento a los romanos, sumando refuerzos de otras tribus e iniciando la ampliación de su muralla para poder defenderse ante un posible ataque romano.

Murall de Segeda

En Roma, la noticia sentó nada bien y rápidamente avisaron a Segeda de que desistiera. A ver de que Segeda no se echaba atras en su ampliación de la muralla, y como corría prisa, el Senado Romano adelantó el comienzo del año del 15 de marzo (los idus de marzo) -«primer día» del año político-administrativo romano- al 1 de enero, para nombrar nuevos cónsules e iniciar la expedición por mar a Hispania para llegar a Segeda en primavera, antes de que terminara de fortificarse.

Júlio César

Por este hecho puntual se modificó el calendario y desde entonces el año se inicia el 1 de enero en Occidente, con lo que trajo un desequilibrio en el calendario que tuvieron que corregir posteriormente, ya en el 47 aC, a cargo de Julio César, creando el calendario Juliano, que es la base del calendario que utilizamos hoy.

 

 

Fin de año y inicio de nuevo año
El festejo del Año Nuevo era una fiesta sagrada en la Antigua Roma.
El mes de enero era consgrado al dios Jano, el dios de las dos caras. Mira hacia atrás y hacia delante, es decir, al pasado y al futuro. Solía representarse con una cara de viejo y otra de joven, como evocación al tiempo que ha pasado y al tiempo que viene. Por ese motivo consideramos relevante hacer propósitos para el nuevo año y hacer balance del anterior.

Janus

 

Ovidio

En su obra Los Fastos, Ovidio caracteriza a Jano como aquel que él solo custodia el Universo. También lo llamaba el dios de todos los inicios. Ovidio da suma importancia al tiempo, tanto al recuerdo del pasado como al misterio que supone el futuro.

 

 

Los romanos celebraban el nuevo año ofreciendo sacrificios a Jano con la esperanza de ganar buena fortuna para el Año Nuevo, decorando sus casas con ramas de laurel y asistiendo a fiestas estridentes.
Se consideraba que este día preparaba el escenario para los próximos doce meses, y era costumbre invitar amigos y vecinos comenzando el año de manera positiva intercambiando buenos deseos y un vaso con miel, dátiles e higos. 

Se decían: “Que el sabor pueda pasar en las cosas; y el año, dulce como empezó pueda continuar”. Y todo el mundo desarrollaba un compendio de sus propios trabajos habituales, al igual que hacemos en la actualidad.

Banquete romano

Si nos paramos a pensar, cambiando el dios Jano por el Dios cristiano, y las ramas de laurel por las de aveto… lo que hacían los romanos no difieren mucho de lo que hoy en día tradicionalmente y mayoritariamente celebramos.

Con el ocaso del Imperio Romano y la ascensión del Cristianismo, la Iglesia no tardó en darle sentido religioso a la fiesta de entrada en el nuevo año y prohibió la celebración de carnavales y bacanales, a partir de entonces y para los siglos posteriores.
Con la expansión de la cultura occidental, en el siglo XX, la celebración ha adquirido carácter de fiesta universal.

Papa Gregorio XIII

Paralelamente, los errores que seguía mostrando el calendario juliano se corrigieron con la implantación del calendario  gregoriano, en el siglo XVI (a manos del Papa Gregorio XIII).

 

 

A modo anecdotico, recordar que la palabra calendario viene de la palabra “kalendarium”, que era el libro de cuentas donde se anotaban los intereses mensuales de los préstamos. Estas deudas se pagaban el primer día de cada mes, es decir, en las calendas, como sigue ocurriendo hoy en día.

Por último, si teneis oportunidad de pasar un fin de año en Roma, hacedlo, ¡se respira historia por todos lados!

Roma en fin de año

Víctor Bertran
www.limes.cat

Acerca de Víctor Bertran

Víctor Bertran Cortada (Barcelona) es empresario, Licenciado en ADE por la Universidad de Barcelona, Master en Dirección de Marketing por la Universidad Pompeu Fabra. Es un apasionado y estudioso de la Roma Clásica y todo lo que la relaciona hasta nuestros tiempos, en especial de su periodo Imperial. Ha viajado por todo el Mediterráneo y Europa siguiendo las huellas del antiguo Imperio Romano, así como visitado y estudiado numerosos yacimientos arqueológicos. Imparte conferencias y cursos relacionados con la Roma Clásica en diversos centros culturales. Publica periodicamente articulos en varias revistas especializadas en historia, como Antrophistoria.
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