Roma: la primera Megaciudad de la historia

Año 30 a.C:
En un mundo en que pocas ciudades superaban los 10.000 habitantes, en Roma vivían mas de un millón de personas, convirtiéndose así en la primera Megaciudad de la Antigüedad.

romaimperiral

Tendrían que pasar casi 1.800 años para que otra ciudad de Occidente alcanzara la misma población!

Las  preguntas que surten ante los retos que tuvo que superar Roma, como todas las grandes ciudades actuales, son varias:
-¿Como fueron capaces los romanos de gestionarla sin ninguna de las tecnologías que dispone hoy en día una ciudad moderna?
-¿Como conseguían comida y bebida suficiente para toda la población?
En definitiva, ¿como hacían que esta gran capital funcionara?

octavio-augustoFue el Emperador Augusto quien cambió por completo Roma, estableciendo un nuevo modelo de como organizar una ciudad.
El gran objetivo de Augusto fue mantener la paz a lo largo de todo el Imperio Romano, pero era consciente que si no podía gobernar eficientemente la ciudad donde vivía, Roma; tampoco podría gobernar eficientemente el Imperio.

Fruto de la obsesión de Augusto de tenerlo todo registrado durante su reinado (numero de victorias alcanzadas, ciudades fundadas, leyes aprobadas….) sabemos a la perfección el número de habitantes de Roma (un dato muy difícil de encontrar en la antigüedad), pues por primera vez en la historia se hizo un censo de la población.
Los historiadores creen no obstante, que la cifra de un millón queda corta puesto que en el censo no figuran ni las mujeres, ni los niños, ni los esclavos…por lo que la cifra podría superar al millón y medio. Una población descomunal en aquellos tiempos.

Inicialmente organizada como una ciudad-estado, como Atenas, donde la ciudadanía cobraba especial importancia – SPQR: el senado y pueblo de roma,el símbolo de una ciudad gobernada por sus ciudadanos y para sus ciudadanos- a medida que el imperio crecía, cada vez resultaba más difícil dirigirla como tal.

spqr

Se rediseñó la ciudad para alojar a una enorme y creciente población, con planos y callejero muy detallados.
Revisando como era Roma hace 2000 años sorprende ver que muchas de la calles de entonces todavía siguen existiendo hoy (6-7 metros elevada respecto a la antigua).

Ya en entonces Roma sufría los mismos problemas que cualquier gran ciudad actual, como por ejemplo, el hecho de que Julio César ordenara cerrar el tráfico rodado alrededor del foro.

Para resolver el problema de acoger al máximo número de habitantes que se agrupaban alrededor del centro de una ciudad especialmente densa (pues no había transporte público), los romanos construyeron en vertical (los Insulae o bloques de viviendas de hasta 5 plantas, con apartamentos de unos 40m2 cada uno; una insulae podía alojar a más de 200 personas).
Algunas insulae de Roma siguieron ininterumpidamente habitadas hasta 1932!

insulae-romana

Al igual que hoy, las casas cambiaban continuamente de inquilinos y propietarios, que hacían sus propias reformas.
En algunos apartamentos, de dichos bloques, hasta disponían de agua corriente.

Para cualquier ciudad, la gestión del agua, tanto para la higiene como para el consumo es fundamental. La Antigua Roma disponía de un suministro constante de agua potable,  a base de una compleja red de 11 acueductos independientes, algunos de ellos de hasta 72 km de longitud. Transportar agua tantos kilómetros sin usar bombas fue una gran proeza de la ingeniería y organizativa, creando la pendiente ideal para que el agua se desplazara lentamente.
Las espectaculares fuentes de la Roma del renacimiento que inundan la ciudad de agua fresca y limpia son gracias a los acueductos pues el agua que las riega proviene de las mismas canalizaciones de la roma imperial.

aqueductos-romanos

Mantener alimentados a los ciudadanos de Roma era todo un reto.
Durante el reinado de Augusto un cuarto de sus ciudadanos recibían trigo gratis y posteriormente el aceite de oliva o hasta una ración de cerdo (2 kilos de cerdo al mes por persona: 1 millón y medio de kilos de cerdo al año a costa del Emperador!)

Todavía hoy en día podemos encontrar en las afueras de Roma un montículo de 100 metros de altura y mas de 1 km de diámetro que no es más que un antiguo vertedero de la Roma imperial, formado casi íntegramente por fragmentos de terracota de recipientes llamados ánforas (se calcula que está formada por unos 50 millones de ánforas).

Muchas ánforas acogían aceite de oliva, un material muy demandado por los romanos que provenía de todos los rincones del Imperio (en particular Egipto y Alejandría en concreto). Lo usaban tanto para cocinar,  como jabón para lavarse, como combustible para la iluminación.

claudioCentenares de barcos navegaban el Tíber, transportando, grano, vino, aceite y bienes de lujo..desde el puerto de Ostia -lucrativo centro de negocios- hasta los almacenes que había a lo largo de la orilla del río. Cuando Ostia se quedó pequeña, se construyó Portus, por orden del emperador Claudio, el gran puerto de Roma, una ensenada y enorme bahía artificial superando numerosos obstáculos naturales, con muelles de 12 metros de anchura para atracar 500 barcos y edificios adyacentes de más de 20 metros de altura: una fachada que reflejaba el poder de Roma y al mismo tiempo muy funcional.

Otro elemento clave fue construir un sofisticado sistema de drenaje que secara importantes áreas húmedas sobre las que estaba aposentada Roma: la Cloaca Máxima, de mas de 1 km y medio de longitud. (hecha de piedra, ladrillo y cemento)
Pronto, esta empezó a tener otras utilidades pues se empezaron a arrojar en ella todo tipo de desperdicios convirtiéndose así en la alcantarilla mayor de Roma.
Aún hoy, la Cloaca Máxima, redescubierta en el s XIX, forma parte de la red de alcantarillas de Roma, a pleno rendimiento.

El aumento de la población y escasez de espacio, también tuvo sus repercusiones en la muerte: a partir del s.II dc la cremación se hizo cada vez más popular en los funerales. Se edificaron los columbarios, bloques de pequeños espacios para la urna con las cenizas.
Roma era una ciudad donde la gran mayoría de sus habitantes vivían hacinados en bloques de apartamentos y al morir, sus restos yacían hacinados en bloques de columbarios.

columbarios-romanos

Todas las grandes ciudades dependen de la inmigración, necesaria para crecer, tener mano de obra barata o para los trabajos especializados. Roma no fue una excepción.
No existía límites a la inmigración sino que además había la inmigración forzosa, a causa de la esclavitud (centenares miles de personas eran traídas a Roma). No obstante, Roma era una ciudad muy atractiva para muchos extranjeros. Entre sus muchas ventajas, sobresalía una: sus habitantes no pagaban impuestos.

Pero no solo esto, Roma era el centro de un enorme mercado laboral y con muchos servicios públicos.
Por ejemplo, en el servicio profesional de bomberos, formado por más de 7.000 profesionales, la gran mayoría provenían de fuera de la ciudad.

Los fuegos suponían un gran problema para la ciudad. Después del gran incendio de Nerón, este ordenó que existieran medianeras entre las paredes de los edificios, para evitar la propagación del fuego de uno al otro.

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Como dato curioso señalar que los bomberos (los vígiles) usaban gruesas mantas de lana para apagar el fuego, bañadas en barriles de agua mezclada con vinagre (elemento que tiene un importante efecto retardante en el fuego), pero sobretodo era el sifón (una bomba hidráulica) la que permitía a los bomberos sacar el agua a presión.

Roma se mantuvo con una población superior al millón de habitantes mas de 300 años. Cuando el poder imperial se derrumbó, su población también decreció notablemente, hasta caer, a mediados del S.VI a la reducida cantidad de 30.000 habitantes.

Ninguna ciudad de Europa volvería a alcanzar el millón de habitantes hasta comienzos del s. XIX.
2.000 años después, Roma todavía sigue siendo la inspiración de todas las megaciudades que nos rodean.

Víctor Bertran
www.limes.cat

Acerca de Víctor Bertran

Víctor Bertran Cortada (Barcelona) es empresario, Licenciado en ADE por la Universidad de Barcelona, Master en Dirección de Marketing por la Universidad Pompeu Fabra. Es un apasionado y estudioso de la Roma Clásica y todo lo que la relaciona hasta nuestros tiempos, en especial de su periodo Imperial. Ha viajado por todo el Mediterráneo y Europa siguiendo las huellas del antiguo Imperio Romano, así como visitado y estudiado numerosos yacimientos arqueológicos. Imparte conferencias y cursos relacionados con la Roma Clásica en diversos centros culturales. Publica periodicamente articulos en varias revistas especializadas en historia, como Antrophistoria.
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