Valeriano, el emperador cautivo

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Causas de muerte de Emperadores Romanos

tumblr_n3pmd4EvXt1qzhy41o1_1280No es ningún secreto, ni tan siquiera en aquellos tiempos, que ser Emperador de Roma conllevaba un gran riesgo, eso es, se trataba de un cargo muy peligroso.

No en vano, en el transcurso del Imperio, un gran número de emperadores perdieron la vida de forma violenta, ya sea a manos de sus colaboradores más estrechos que los traicionaban; de la Guardia Pretoriana, descontenta con el trato recibido por parte del emperador (todo un clásico); fruto de complots políticos por parte de la oposición; como finalmente en el campo de batalla, luchando contra enemigos exteriores o en sangrientas guerras civiles.

Pero nunca un emperador romano había sido capturado por un enemigo exterior. Nunca hasta que le ocurrió a Publio Licinio Valeriano, en 260 d.C cuando, víctima de una traición, fué capturado por el todopoderoso rey persa Sapor I.

Valeriano

Valeriano

Sapor I

Sapor I

Situémonos primero en el contexto histórico.
En siglo III d.C el Imperio Romano estaba inmerso en una caótica etapa de guerras civiles, violencia y crisis.

Alejandro Severo

Alejandro Severo

El poder romano, floreciente hasta el siglo II, comenzó a desmoronarse tras la muerte de Alejandro Severo, último representante de la dinastía Severa. En el periodo comprendido entre el asesinato de dicho emperador, en 235 d.C. y la llegada al trono de Diocleciano, en 284 d.C. hubo hasta un total de 49 emperadores, entre legítimos y usurpadores, lo que supone aproximadamente a emperador por año.

Trasladando este dato a hoy en día -a presidente por año en una nación- nos facilita la visión de la gravedad de la situación, pues todo ello la haría prácticamente ingobernable.

Todo este enrarecido clima anárquico causó el colapso de la economía romana, la despoblación urbana, la debilitación del comercio, motines en el ejército entre otras desgracias. Los bárbaros, conocedores del debilitamiento de las fronteras, lanzaron incursiones de saqueo con mayor frecuencia.

Paralelamente, este momento de debilitamiento romano coincidió con el inoportuno (para Roma) renacimiento del poder persa Sasánido, una vez expulsados los partos de sus tierras.

Imperio Romano en s II d.C

Imperio Romano en s II d.C

Esta potencia, tradicional enemiga de Roma, se encontraba ubicada en los actuales Irak e Irán. Su rey, Sapor I, gobernaba con mano de hierro y gran ambición, amenazando cada vez más la integridad de las fronteras orientales del Imperio Romano.

En Roma gobernaba Valeriano, quien llegó al trono en 253 d.C. tras derrotar en una guerra civil a Marco Emilio Emiliano. A diferencia de sus antecesores, Valeriano disponia de una larga y exitosa carrera en la adminsitración civil, hecho que le valió el apoyo de un Senado muy mermado.
Poco le duró la tranquilidad a Valeriano pues a los pocos meses de ascender al trono, Sapor I declaró la guerra al Imperio Romano.

Valeriano, en un un gesto para ganarse autoridad ante el ejército, decidió comandar él mismo la guerra, por lo que viajó al escenario de la campaña: Oriente, delegando la administración de occidente en su hijo Galieno, un joven inexperto.
Un primer y gran problema se ceñíó encima de dicha campaña: se necestiaba un enorme ejército para poder frenar a la formidable maquinaria bélica de los persas. Pocos efectivos humanos y un gran deficit económico hacían difícil la empresa.
La solución la encontro en los cristianos. El emperador ordenó la ejecución de todos los bienes de los obispos, diáconos y presbíteros del Imperio, así como de los demás cristianos. Con los recursos obtenidos pudo crear el ejército necesario para la guerra. Las fuentes nos indican que hasta 70.000 efectivos militares se reunieron.

Valeriano logró reconquistar Antioquía y se adentró en Oriente en persecución de los persas. Hasta aquí todo bien. No fue una campaña de batallas decisivas, pero sí que parece claro que una epidemia de peste sorprendió al ejército romano, obligándolo a resguardarse en Edesa (en la actual Turquía) tras varias escaramuzas.

Debilitado y diezmado el ejército y sin recursos económicos para crear un nuevo, Valeriano no tuvo más remedio que intentar negociar la paz con los persas, aún a costa de tener que hacer importantes concesiones.

A partir de aquí los datos y fuentes son confusas—los romanos no se caracterizaban precisamente por vanagloriarse de sus derrotas— y en cambio relucen las fuentes persas en detrimento de las romanas.

Macrino el Viejo

Macrino el Viejo

El emperador decidió enviar a Macrino el Viejo, su prefecto del pretorio, para parlamentar con Sapor.
El Prefecto era un cargo de extraordinaria importancia, un segundo a bordo, equivalente a un primer ministro en un estado contemporaneo con un presidente al frente.
Pero Macrino aspiraba a algo más que eso: quería la corona para sí y para sus hijos. por lo que decidió aprovechar la importante misión que se le había encargado para conspirar contra el emperador, ganarse el apoyo del sha y autoproclamarse emperador.
El astuto Sapor vio una gran ocasión para obtener ventajas territoriales y provocar una nueva guerra civil en Roma, por lo que apoyó encantado las aspiraciones del prefecto.
Éste volvió al campamento de Valeriano comunicándole que Sapor estaba dispuesto a negociar una paz honrosa y que le invitaba a conferenciar en el campamento sasánida. El sha garantizaba la seguridad del emperador romano.

El confiado (y un punto ingenuo) Valeriano accedió y acudió a parlamentar con sus enemigos, protegido tan solo con unos 50 guardias personales (una escolta muy reducida teniendo en cuenta el peligro de la misión)
Cuando los dos monarcas se vieron, Sapor se separó de su escolta para saludarle. Valeriano, a caballo, hizo lo propio para corresponder a la cortesía. De repente emergió una lluvia de flechas que acabó con la exigua guardia de Valeriano. El emperador fue hecho prisionero.

Sapor I haciendo prisionero a Valeriano

Sapor I haciendo prisionero a Valeriano

El sha no quiso pedir rescate por Valeriano, ya nadaba en oro y joyas. Prefirió divertirse a su costa. Era la mascota de la corte persa.
Cuenta Lactancio que Valeriano, en su cautiverio, fue usado como “taburete” para subir al caballo por el emperador persa.

Relieve de Naqš-i Rustam que conmemora la victoria del emperador persa Sapor I sobre el emperador romano Valerio

Relieve de Naqš-i Rustam que conmemora la victoria del emperador persa Sapor I sobre el emperador romano Valerio

El hecho tuvo un impacto tremendo no solo en Roma, sinó también en diferentes naciones. A modo de ejemplo, varios aliados de Sapor pidieron que se liberase al emperador para evitar una nueva guerra con Roma.

Sapor I humillando a Valeriano

Sapor I humillando a Valeriano

Veleno, rey de los Cadusios envió la siguiente misiva a Sapor I:
“Recibí con alegría, íntegras e incólumes, las tropas auxiliares que yo te había enviado. Pero no me alegro tanto de que Valeriano, príncipe entre los príncipes, haya sido capturado; me alegraría más si fuese devuelto. Pues los romanos son más temibles cuando son vencidos. Por ello, actúa como conviene al hombre prudente y que la fortuna, que a muchos engañó, no te envanezca. Valeriano tiene un hijo emperador y un nieto césar, y ¿qué me dices de todo el mundo romano, que unido se levantará contra ti? Deja en libertad, por tanto, a Valeriano y haz la paz con los romanos…”.

Sapor I, desoyendo los consejos de sus aliados y no contento con semejante humillación al derrotado vecino, acabaría desollándolo, tiñendo su piel de púrpura y colgándola como adorno en su templo.
El Imperio jamás había sufrido —ni sufriría— humillación semejante.

Existen contradictorias fuentes acerca del final de Valeriano, la mayoría de ellas dramáticas pues Sapor no tuvo piedad de su enemigo, a pesar de que podía ser la causa de una nueva guerra.
Mientas que algunas fuentes indican que murió condenado a trabajos forzados otras aseguran que se le obligó obligado a tragar oro fundido.
Destaca una leyenda que cuenta que consiguió escapar de su cautiverio y esperó el final de sus días como un ciudadano más…

Tras su muerte Siria, Cilicia y Capadocia fueron ocupadas y devastadas por los persas.

GALIENO

Galieno

Capturado Valeriano, su hijo Galieno ocupó el trono, quien de inmediato cerró dicha oscura página para la historia de Roma, renunciando a liberar al cautivo Valeriano. La duda siempre quedaría rodeando su actuación y su figura ¿no quiso o no pudo intentar el rescate de su padre?

 

 

 

Víctor Bertran
www.limes.cat

Acerca de Víctor Bertran

Víctor Bertran Cortada (Barcelona) es empresario, Licenciado en ADE por la Universidad de Barcelona, Master en Dirección de Marketing por la Universidad Pompeu Fabra. Es un apasionado y estudioso de la Roma Clásica y todo lo que la relaciona hasta nuestros tiempos, en especial de su periodo Imperial. Ha viajado por todo el Mediterráneo y Europa siguiendo las huellas del antiguo Imperio Romano, así como visitado y estudiado numerosos yacimientos arqueológicos. Imparte conferencias y cursos relacionados con la Roma Clásica en diversos centros culturales. Publica periodicamente articulos en varias revistas especializadas en historia, como Antrophistoria.
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