Barcino: los orígenes de Barcelona

En plena festividad de la Mercè, copatrona de Barcelona, es momento oportuno de viajar a los orígenes de la ciudad y descubrir cuando, cómo y porqué se fundó Barcelona.

Poco antes del inicio de nuestra era, en su sitio había diversos asentamientos de pueblos iberos, en su mayoría laietanos.
Hay leyendas que afirman que en la cima de Montjuïc había una colonia judia, por ello el nombre de la montaña.

Cuando llegaron los romanos, entre los años 15 y 13 aC, buscaron el mejor lugar para fundar una colonia situada entre las prósperas Emporiae (Empúries), en la costa norte, y Tarraco (Tarragona), en la costa sur.
El lugar elegido fue la cima del Mons Taber, una pequeña colina frente al mar y que dominaba la llanura, donde actualmente se encuentra la plaça Sant Jaume, en el Barri Gòtic.
Se trataba de una tierra fértil, bien comunicada y fácil de defender.

Colonia Iulia Faventia Paterna Barcino

La nueva colonia, con el nombre completo de Colonia Iulia Augusta Faventia Paterna Barcino, se diseñó de nueva planta, siguiendo el modelo clásico de los campamentos militares romanos: perímetro rectangular marcado por una muralla con cuatro puertas, y dos calles principales, el ‘cardo’ y el ‘decumanus’, que se cruzaban justo en el foro, el centro neurálgico de la colonia.

Octavio Augusto

La ciudad formaba parte de un ambicioso programa de creación de ciudades interconectadas impulsado por el emperador Augusto.

 

 

 

Los veteranos legionarios de las guerras cántabras, en las legiones IV, VI y X, fueron los primeros pobladores de las nuevas ciudades hispánicas. Barcino no fue una excepción.
Después de veinte años de servicio en el ejército, los legionarios recibían una parcela de tierra y una pensión vitalicia como paga por los trabajos guerreros.

Legiones romanas

Pronto se añadieron famílias nobles, cansadas de la superpoblación de la península itálica, máxime cuando por gracia imperial, sus habitantes estaban exentos de pagar algunos impuestos.

Barcino era una ciudad pequeña. Nada que ver con la fastuosa Tarraco. No ocupaba más de diez hectáreas. Cronómetro en mano, sólo lleva unos seis minutos para ir de una a la otra: el tiempo que tardaban los romanos para cruzar Barcino.

Barcino vs Barcelona

Sin embargo, a pesar de sus reducidas proporciones contaba con dos acueductos que la proveían de agua dulce: uno venía de la sierra de Collserola y el otro del río Besòs.
En su interior, las calles formaban manzanas y la mayoría estaban porticadas. Había ‘insulae‘ ( bloques de pisos, donde vivía la gente humilde) y ‘domus‘ (casas de ciudadanos adinerados) de dimensiones notables con grandes mosaicos, como corresponde a su origen aristocrático.

La ciudad creció rápidamente hasta alcanzar su cénit en el s. II dc.
Probablemente encontraremos el orígen del caracter abierto e integrador de los barcelones en los habitantes de Barcino pues era una colonia donde convivían galos, itálicos, africanos del norte, iberos … multitud de razas, culturas y pueblos conviviendo con paz.

Garum

En el terreno económico, destacaba la producción de tres productos: la piedra de Montjuïc, lugar en que los romanos convirtieron en su cantera; el garum (una especie de salsa de pescado muy apreciada en la época. Un producto de lujo),  y el vino, que al no poder competir con calidad con el de Massalia (Marsella), se enfocó su producción en su cantidad y bajo precio, exportándolo sobretodo a Britania (actual Gran Bretaña)

 

A partir del s.III dc, coincidiendo con un periodo de gran inestabilidad política y económica en todo el Imperio, Barcino empezó su lento pero imparable declive.
Es en este momento cuando se reforzaron las murallas originales, delimitando su perímetro que se mantendría hasta el edad media.

Muralla romana de Barcino

Los ataques de visigodos y vándalos así como la debilidad del poder central dejaron secuelas irreversibles: desde Roma se exigió más control de las rentas y se multiplicaron los impuestos. De esta opresión fiscal, respondieron al principio obispos y personajes con patrimonio suficiente para pagar lo que pedían los césares.
Tener un cargo se había convertido en una carga onerosa que ya no podían soportar muchas familias. A la larga esto desenbocó en la sucesión hereditaria de los cargos, perdiendo el ciudadano de a pie su protagonismo en la vida municipal, creándose los pilares del sistema feudal.

Gala Placídia

Aún en aquellos tiempos difíciles, Barcino tuvo un papel importante. Los visigodos controlaban una parte importante de Hispania desde el principio del siglo V, y su rey Ataulfo, eligió Barcino como sede regia tras casarse con Gala Placidia, hija del emperador Teodosio.

 

 

Hoy Barcelona no cuenta con los fastuosos restos conservados en otras ciudades que pertenecieron al Imperio, pero sí puede presumir de contar con importantes vestigios arqueológicos, como la antigua muralla romana -la principal referencia de aquellos tiempos-, las columnas del templo dedicado a Augusto, termas, acueductos y hasta un sector de la trama urbana que puede visitarse en la parte subterránea del Museo d’Història de la Ciutat de Barcelona.

Templo Augusto en Barcino

El orígen del nombre de Barcelona está ligado a una leyenda que explica que Hércules naufragó ante la costa de la actual ciudad y que sólo los tripulantes de la novena embarcación se salvaron. Por esta razón denominaron “barca nona” a la tierra donde llegaron.
No obstante, la teoría más probable explica que existía un poblado íbero de nombre Barkeno. Luego, los romanos fundaron la colonia y, precisamente de Barcino evolucionó hacia Barchinona con la llegada de los Visigodos y hacia Madinat Barshiluna con los árabes.
Tras la demoninada reconquista, la ciudad volvió a denominarse Barchinona, evolucionando el nombre hasta el actual Barcelona.

 

 

Víctor Bertran
www.limes.cat

Acerca de Víctor Bertran

Víctor Bertran Cortada (Barcelona) es empresario, Licenciado en ADE por la Universidad de Barcelona, Master en Dirección de Marketing por la Universidad Pompeu Fabra. Es un apasionado y estudioso de la Roma Clásica y todo lo que la relaciona hasta nuestros tiempos, en especial de su periodo Imperial. Ha viajado por todo el Mediterráneo y Europa siguiendo las huellas del antiguo Imperio Romano, así como visitado y estudiado numerosos yacimientos arqueológicos. Imparte conferencias y cursos relacionados con la Roma Clásica en diversos centros culturales. Publica periodicamente articulos en varias revistas especializadas en historia, como Antrophistoria.
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