La verdadera historia sobre la estrella de Belén

Cuenta la leyenda que los tres Reyes Magos siguieron la estela de la estrella de Belén para llegar hasta donde se encontraba el Niño Jesús.
Una vez allí lo obsequiarían con oro, mirra e incienso. Esta historia es quizás una de las más famosas dentro de nuestra cultura judeocristiana. No obstante, casi nunca se ha tenido claro cuál era la verdadera naturaleza de la estrella de Belén.
Partiendo que dichos hechos estan basados en una leyenda y, por tanto, no se ha podido probar que fuesen verdaderos, desde hace siglos los científicos han buscado explicaciones al origen de la estrella de Belén.

Estrella de Belén

Hay múltiples teorías al respeto. Algunas más plausibles que otras.
En el artículo de hoy, aprovechando estas fechas navideñas, he creido oportuno exponer algunas de ellas.
Aunque por una vez los romanos no sean los protagonistas del artículo, ni tan siquiera aparezcan, si cobra protagonismo un tiempo en el que los romanos gobernaban el Mediterraneo y por supuesto Judea, donde sucede estos acontecimientos.

Kepler

Centrándonos en el tema, a lo largo de la historia ha habido interpretaciones científicas que han respaldado la idea que efectivamente se trataba de una estrella, un punto luminoso en medio del cielo del que los Reyes Magos decidieron guiarse.
Según el astrónomo Johannes Kepler, en el s.XVII, pudiera ser una nova o supernova, eso es, un explosión estelar que visible de forma muy notable y por un tiempo determinado, incluso a simple vista, en lugares donde antes no se había detectado nada en particulal.
No obstante, esta teoría flojea precisamente porque de haber ocurrido una supernova hace poco más de 2.000 años se habrían registrado radiaciones electromagnéticas que permitirían haber probado su existencia. Desgraciadamente, no hay datos de supernovas tan recientes en la historia.
Además, hoy observamos estos objetos rutinariamente, pero en ese momento las personas no habrían sabido cómo interpretarlos.

Supernova

Otra de las corrientes más extendidas es que la estrella de Belén fuese en realidad una estrella con la cola de un cometa, tal y como se representa en numerosas pinturas de la época, eso es, en movimiento y con un hay detras de ella, como si fuera un cometa.
Durante muchos años se ha aceptado de forma generalizada que el citado cometa pudiera ser el Cometa Halley, que nos visita cada 76 años (la última vez en 1986).

Cometa Halley

La primera incorporación de los cometas en la imagen del pesebre se da en el año 1303, cuando el pintor italiano Giotto, quien había visto el cometa Halley en 1301, pinta al cometa en su obra ‘La adoración de los Reyes Magos’, en la Capilla de los Scrovegni, Padova.
La realidad es que los científicos ponen en entredicho que el Halley hiciera esto.

La adoración de Giotto

Si bien es cierto que el cometa más cercano a la tierra en esa época fué precisamente el cometa Halley, este fué avistado alrededor del 12 a.C, una fecha que no coincide con el momento en que los Reyes Magos emprendieron su viaje hacia Belén.
Aunque hubiese sido otro cometa, esta teoría tiene otro serio inconveniente, pues los cometas son objetos impredecibles y al ser impredecibles eran considerados en aquellos tiempos de mal augurio. Los cometas eran vistos como heraldos de la perdición, y la llegada de este niño era supuestamente un acontecimiento alegre.

Otra teoría indica que Jesús nació en realidad en el año 6 a.C. pues el error reside en los malos cálculos del monje escolástico Dionisio el Exiguo en el siglo VI d.C.
Eso coincide con la interpretación que ofrece el astrónomo Michael Molner a la estrella de Belén como el brillo de Júpiter en Aries. Este hecho se pudo comprobar que sí ocurrió en el año 6 a.C.

Peró de todas las explicaciones, la más verosímil para la Estrella de Belén involucra múltiples planetas situados cerca: una conjunción planetaria.
Llamos conjunción planetaria cuando dos planetas se aproximan mucho en sus órbitas y a ojos de los humanos llegan a parecer un único planeta porque prácticamente se superponen en sus órbitas.

Conjunción planteria entre Venus y Júpiter

De hecho, se produjeron varios encuentros extraños entre planetas prominentes en el período de tiempo correcto.
En el año 7 a. C., Júpiter y Saturno se encontraron tres veces. Un año después, se unieron a Marte. Lo que siguió fue una fantástica secuencia de conjunciones entre los años 3 y 2 a. C.: Saturno con Mercurio, Saturno con Venus, Venus con Júpiter y Venus con Mercurio. Después, de nuevo Júpiter con Venus, y esta vez se acercaron tanto que pudieron parece uno solo para el ojo humano.
Según Grant Mathews, profesor de astrofísica y cosmología teórica en el Departamento de Física de la Universidad de Notre Dame’s College of Science, este fenómeno atronómico no se repetirá en 500.000 años.

¿Quien eran en realidad los Reyes Magos?

Los tres Reyes Magos eran en realidad astrónomos que investigaban un fenómeno. Melchor, Gaspar y Baltazar eran hombres dedicados a la observación astronómica  (probablemente sacerdotes del Zoroastrismo de la antigua Babilonia y Mesopotamia) y entendían que las diferentes estrellas y constelaciones tenían un mensaje; fascinados por estas alineaciones planetarias decidieron realizar un largo viaje hasta Israel.

los Reyes de Oriente

El 13 de agosto del año 3 a.C. se pudo ver desde el actual territorio iraquí una conjunción entre Júpiter y Venus, en la constelación de Leo.
Júpiter era en la antigüedad ‘el planeta real, el planeta de los planetas’, Venus, la diosa romana de la fertilidad, y Leo, el ‘león de Judea’. Este hecho implicaba el nacimiento de la descendencia del rey de Judea.

Herodes el Grande

Los astrólogos de Oriente (se los considera así porque en aquella época la astronomía no era aún una disciplina científica) viajaron desde Abadan, al norte de Kuwait, por Damasco y Jerusalén, para entrevistarse con Herodes.
El recorrido de los Reyes Magos fue reproducido en tiempo real hace unos años y se confirmó que duró diez meses. Registros astronómicos certifican, que el 18 de junio del año 2 a.C. ocurrió en Judea, al atardecer, la misma conjunción de astros: Júpiter y Venus se habían encontrado nuevamente en la constelación de Leo.
Se debe tener en cuenta que en esos tiempos se creía que las conjunciones celestiales tenían una suerte de influencia sobre la vida de las personas.

Víctor Bertran
www.limes.cat

Acerca de Víctor Bertran

Víctor Bertran Cortada (Barcelona) es empresario, Licenciado en ADE por la Universidad de Barcelona, Master en Dirección de Marketing por la Universidad Pompeu Fabra. Es un apasionado y estudioso de la Roma Clásica y todo lo que la relaciona hasta nuestros tiempos, en especial de su periodo Imperial. Ha viajado por todo el Mediterráneo y Europa siguiendo las huellas del antiguo Imperio Romano, así como visitado y estudiado numerosos yacimientos arqueológicos. Imparte conferencias y cursos relacionados con la Roma Clásica en diversos centros culturales. Publica periodicamente articulos en varias revistas especializadas en historia, como Antrophistoria.
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