Saturnalia: el porqué celebramos la Navidad en diciembre

Hoy en día vemos la Navidad como una festividad muy arraigada entre nosotros y, a pesar que se ha convertido básicamente en una fiesta consumista, la identificamos como una fiesta cristiana pues se conmemora el nacimiento de Jesús

Navidad

Navidad

….pero ¿fue siempre una fiesta cristiana?
La respuesta es no. La Navidad es en su origen una fiesta pagana.

Así pues, ¿nació realmente el niño Jesús un 25 de diciembre?
La respuesta es nuevamente no.

Constantino

Constantino

Los responsables de que celebremos la Navidad y en concreto este día fueron, ni más ni menos, que los romanos, y en particular, el Emperador Constantino, quien, hace unos 1.700 años, con una acertada visión estratégica y marketiniana (a ojos de hoy), creyó conveniente hacer coincidir el nacimiento de Cristo con la fiesta pagana más multitudinaria y popular del Imperio Romano, las Saturnalia, que celebraba el nacimiento de un “nuevo” Sol.
La razón era sencilla: era mucho mas fácil reorientar y renombrar (por decreto) estas fiestas, tan consolidadas en Roma, que cambiar el calenario para crear una nueva festividad para una nueva religión, todavía muy minoritaria en aquellos tiempos.

El origen de las Saturnalia es muy antiguo y universal: centrada en el solsticio de invierno.
A mediados de diciembre, los días son muy cortos (en el Hemisferio Norte) y, después del solsticio, empiezan a alargarse de nuevo. En la antigüedad, imaginaban que el sol se hacía viejo, hasta morir, y que después nacía un niño Sol.

Durante el Imperio Romano, la fiesta del solsticio era el acontecimiento social más importante del año y se llamaba Festival de Saturnalia en honor a Saturno, el dios de la agricultura y las cosechas. El Sol Invencible (Sol Invictis) era otro de los dioses favoritos, cuyo nacimiento se celebraba el 25 de diciembre.

Sol Invictus

Sol Invictus

Cuando las tareas en el campo se terminaban y llegaba la noche más larga, los romanos se relajaban, se vestían de forma informal y se olvidaban por unos días de las reglas y normas impuestas por la sociedad.

Para muchos eran los mejores días del año, en que “enloquecían” de placer, con excesos de todo tipo, pero al igual que pasa hoy en día con la Navidad, también había quien no soportaba la Saturnalia, como los célebres Plinio el Joven o Cicerón.

Celebración de la Saturnalia

Celebración de la Saturnalia

Durante estas fiestas, los romanos salían a la calle a bailar y cantar con guirnaldas en el pelo, portando velas encendidas en largas procesiones.
Al igual que hoy, la Saturnalia era una buena ocasión para visitar a los amigos y parientes e intercambiar regalos.

Saturnalia

Saturnalia

Pero lo más curioso de todo era el intercambio de roles: los esclavos actuaban como amos y los amos como esclavos. A estos, incluso se les dejaba usar las ropas de su señor.
Este cambio de roles no se limitaba a amos y esclavos sinó que también sucedía entre padres e hijos, quienes estos últimos se convertían en los jefes de la casa.

celebración saturnalia con amigos y família

celebración saturnalia con amigos y família

Además, cada familia tenía que elegir un Rey de la Saturnalia, o Señor del Desgobierno, que podía ser un niño. Ese “rey” presidía las fiestas, y siempre se le tenía que hacer caso, por muy extravagantes y absurdas que fuesen sus órdenes.

Era la fiesta de la libertad y la desinhibición, y se organizaban juegos, bacanales, bailes de máscaras y espectáculos desenfrenados que estaban prohibidos el resto del año.
Para los cristianos, la Saturnalia era sínonimo de orgía.

Io Saturnalia

Io Saturnalia

Es curioso que una fiesta detestada por los cristianos por su laxa moral acabara siendo adoptada y venerada, aunque con cambios evidentes, por estos.

Las fiestas de Saturnalia comenzaban el 17 de diciembre y su duración varió a lo largo de los años. Cada vez era más larga, como ocurre ahora con la Navidad.
Lo que al principio comenzó en un solo día, a finales del siglo I d.c, duraban una semana.

Se decoraban las casas con plantas verdes, se encendían velas para celebrar la vuelta de la luz, y se colgaban figuras de los árboles, siempre plantados.

Una vez legalizado el cristianimso, en el 321 dC, el emperador Constantino declaró que el día del “nacimiento del sol invencible”, que se celebraba el 25 de diciembre, debía ser considerado como una nueva fiesta cristiana para celebrar el nacimiento de Cristo.
Con esta táctica, no se alteraba el calendario romano, y las tradiciones paganas se fueron adaptando gradualmente al cristianismo.
A partir de entonces y como muestra de agradecimiento, la Iglesia se refirió al emperador como Constantino El Grande.

Constantino y el Edicto de Milán

Constantino y el Edicto de Milán

En el 350, el papa Julio I reconoció oficialmente el 25 de diciembre como la Fiesta de la Natividad.

Como anécdota, todavía hoy encontramos grupos fundamentalistas cristianos, como los testigos de Jehová, que no celebran la Navidad por su origen pagano.

Hoy, los historiadores estan muy deacuerdo en que queda bastante claro que Jesucristo no nació en diciembre. Es altamente improbable que los pastores durmiesen con sus ovejas a la intemperie en diciembre, cuando las temperaturas en Judea caían hasta bajo cero y además era época de lluvias.

Estrella de Belén

Estrella de Belén

Se ha especulado con muchas fechas, pero es algo imposible de averiguar con certeza.
Recientes estudios de la Universidad de Wisconsin señalan la estrella de Belen que guió a los tres Reyes Magos fué probablemente una conjunción de Venus y Júpiter que ocurrió el 17 de junio del año 2 a.C.
Así que, según esta aproximación, Jesús pudo haber nacido en algún momento entre los años 4 a.C. y 2 a.C.

Viendo como está evolucionando la Navidad en las últimas décadas podríamos afirmar que cada vez más se va asemejando a las originales Saturnalia.

Sea lo que sea, aprovechando estas fechas les deseo, felices fiestas, feliz Navidad y por supuesto…

saturnalia

Víctor Bertran
www.limes.cat

Acerca de Víctor Bertran

Víctor Bertran Cortada (Barcelona) es empresario, Licenciado en ADE por la Universidad de Barcelona, Master en Dirección de Marketing por la Universidad Pompeu Fabra. Es un apasionado y estudioso de la Roma Clásica y todo lo que la relaciona hasta nuestros tiempos, en especial de su periodo Imperial. Ha viajado por todo el Mediterráneo y Europa siguiendo las huellas del antiguo Imperio Romano, así como visitado y estudiado numerosos yacimientos arqueológicos. Imparte conferencias y cursos relacionados con la Roma Clásica en diversos centros culturales. Publica periodicamente articulos en varias revistas especializadas en historia, como Antrophistoria.
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