¿Porqué se adoptó la agricultura?… a pesar de todo

En el anterior artículo analizé la responsabilidad que la Revolución Agrícola tuvo, según nuevos estudios y revisión histórica, ante muchos de los problemas a los que nos enfrentamos hoy como sociedad,  eso es, las diferencias socioeconómicas, desigualdad entre géneros, crisis climática y alimentícia…
Ante este escenario debemos preguntarnos porqué el ser humano adoptó por la agricultura.

Domesticación ganado

A pesar de todos los nuevos avances en los métodos de estudio, como el radiocarbono o los análisis genéticos que nos aproximan cada vez más a descubrir cuando y donde se inició el paso a la agricultura, así como su impacto en las comunidades, todavía hoy no podemos concluir con evidencias claras el porqué de su inicio.

Algunas de las respuestas descansan en que no hubo una elección al respeto sino necesidad de alimentar un número creciente de miembros de la comunidad.

Presión demográfica

Tres causas explican, según los arqueólogos, los orígenes de la agricultura. Por un lado, encontramos la presión demográfica y social. Como indica Mark Cohen, el entonces crecimiento de población explicó por qué cazadores recolectores viviendo en zonas distintas e independientes, adoptaron la agricultura, pues según Cohen, a finales del Pleistoceno se produjo una saturación de la suficiencia y diversidad de la comida para satisfacer dicha presión demográfica. En este sentido, se estima que la población creció un 600% en solo diez mil años.

Decisiones económicas por parte de los cazadores recolectores experimentando con plantas y animales ocurrieron en un contexto dinámico de cambio demográfico al mismo tiempo que disminución de plantas y densidad de los animales.

Por otro lado, hubo un cambio medioambiental, un factor ignorado durante muchos años, y que según Gordon Childe, explica por qué la agricultura se desarrolló de forma tan rápida; unas condiciones climatológicas cambiantes (similares a las que hoy en día nos enfrentamso con la crisis climática), como fueron el aumento de la temperatura, deshielo de glaciares, subida del nivel del mar, provocaron una situación de gran sequía.

Cambio climático

Para poder sobrevivir, los humanos se agruparon en localidades donde habría buena cobertura de agua, como por ejemplo en valles, facilitando así la domesticación de plantas y animales. Con la creación de los primeros poblados permanentes, y con más bocas que alimentar, se tuvo que encontrar el modo de incrementar la comida que se podía encontrar en el entorno, eso es, aprendiendo a plantar semillas. Un hecho que no empezó a utilizarse hasta que realmente se necesitó.

Plantar semillas

Se podría afirmar que el paso a la agricultura fue una revolución energética. Un cazador requería unos 26 km2 de territorio para proveerse de plantas y animales para sobrevivir, cuando en cambio un agricultor, requeriría sólo una décima parte de 1 km2 de tierra.

Como resaltan Piperno y Persall, existen evidencias arqueológicas que muestran como un comportamiento ecológico y economiciada fue la forma más apropiada para explicar la transición a la agricultura.

Finalmente, y quizás el más determinante a la hora de explicar el porqué del éxito y sólida implantación de la agricultura fue el de la competencia socioeconómica. Este cambio social descansa en una búsqueda de un estatus social por parte de los individuos, mayoritariamente del sexo masculino, que promocionaron y a su vez, controlaron el crecimiento de bienes domesticados (plantas y animales) con el fin de crear excedentes y así conseguir una situación de fuerza, de poder.

Élite en Sumeria

Según Hayden, este hecho está contratado por varias hipótesis. La agricultura emergió sólo en zonas ricas en recursos, lo que desarrolló sociedades estratificadas que crearon desigualdades sociales. En dichas sociedades, de las primeras plantas y animales domesticados se extrajo básicamente bienes de prestigio o tóxicos, lo que facilitó que una minoritaria élite pudiera adquirirlos y almacenarlos.
En definitiva, se produjeron todas las condiciones para promover una competición socioeconómica entre las élites, en la que los más hábiles que lograron exitosamente almacenar y defender bienes, lo utilizaron para escalar a nivel social, ganar prestigio, influencia y poder.

Anteriormente, hace 12.000 años, cuando la población era aún cazadora recolectora, aparecen en el sudeste de Anatolia los primeros indicios de un interés económico, pues ya hubo intentos de manipulación de la demografía de la manada con claros propósitos de maximizar un retorno económico. Ello se traducía en conservar la cría de hembras, primaramente cabras y ovejas, confiando al mismo tiempo en la constante migración de machos jóvenes de territorios cercanos para llenar el vacío creado, con la liquidación de los machos jóvenes locales.
Con los cultivos pasó algo parecido, pues fueron manipulados alterados morfológicamente durante un largo periodo dando lugar a cultivos domesticados con la irrupción de la gestión de plantación intensiva.

El factor tecnológico no debe olvidarse con el cultivo estratégico fruto de una cuidadosa selección artificial de semillas, la creación de terrazas para los campos, fertilización, infraestructuras de irrigo de campos. Con los animales se produjo un esfuerzo similar.
Ello trajo inicialmente la ventaja de un mayor número de semillas, junto con una mayor docilidad de los animales, ya de menor tamaño. Los arqueólogos lo interpretaron inicialmente asociándolo a la domesticación, pero recientes estudios lo atribuyen a diferencias en las estrategias elegidas por los pastores en contraposición de los cazadores, al transportar de su hábitat natural a otros lugares más áridos como las tierras de la actual Irán, hace unos 11.000 años.

Según sustentan Ammerman y Cavalli –Sforza, la expansión del modelo agrícola, desde creciente fértil del Próximo Oriente a toda la cuenca mediterránea se produjo gracias a “colonos” que, impulsados por el crecimiento de la población, expulsaron al cazador indígena a un ritmo promedio de 1 km por año. Asimismo, pioneros marineros establecieron comunidades agrícolas selectivamente elegidas por sus condiciones ambientales favorables, en especial en islas del Egeo. Estas comunidades contrataban con aquellas otras, localizadas en el interior, donde persistía aún la caza junto con la utilización de la domesticación.

Expansión Neolítico

En lo que la arqueología está de acuerdo es considerar el paso a la agricultura como los cimientos de las primeras civilizaciones (el caso de Uruk, en Sumeria) de la que hoy somos herederos, provocando la aparición de la escritura (para mantener un registro de las existencias), la policía y los ejércitos (para proteger las existencias), y la política (para administrarlas).

Uruk


Lista bibliográfica:

-“Domestication and early agriculture in the Mediterranean Basin: Origins, diffusion, and impact”. Proceedings of the National Academy of Sciences of the United States of America PNAS 105. Proceedings of the National Academy of Sciences of the United States of America PNAS 105. p 11597-11604. ISSN 278424
– Douglas J. Cohen. History of the world in two hours.
– Diamond,J. The worst mistake in the history of the human Race. Vol.333 no.6042 pp.560-561.
-Hernando, Almudena. “El proceso de neolitización, perspectivas teóricas para el estudio del neolítico”. En: Zephyrus, 1994, n. 46. p. 123-142. ISSN 0514-7336.
– Mannion, A.M. Domestication and the origins of agricultura: an apparisal
– Winterhalder, B. ; D.J.Kennett.. Behavioral Ecology and the Transition from Hunting and Gathering to Agriculture. Berkeley : University of California Press, 2006.. 394p. ISBN 9780520246478

 

Víctor Bertran
www.limes.cat

Acerca de Víctor Bertran

Víctor Bertran Cortada (Barcelona) es empresario, Licenciado en ADE por la Universidad de Barcelona, Master en Dirección de Marketing por la Universidad Pompeu Fabra. Es un apasionado y estudioso de la Roma Clásica y todo lo que la relaciona hasta nuestros tiempos, en especial de la Antigua Roma. Ha viajado por todo el Mediterráneo y Europa siguiendo las huellas del mundo antiguo, con mención destacada con el Imperio Romano, visitando y estudiando numerosos yacimientos arqueológicos. Imparte conferencias y cursos relacionados con el mundo clásico en diversos centros culturales. Publica periodicamente articulos en varias revistas especializadas en historia, como Antrophistoria.
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